La historia de Mi Banda El Mexicano no solo es una de éxito, sino también de división y disputas por el nombre. A diferencia de otros casos donde las bandas simplemente se separan, aquí surgieron dos agrupaciones que siguen activas y, curiosamente, usan nombres muy similares.
Pero, ¿cómo comenzó todo y quién puede reclamar ser el verdadero representante del legado?
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Todo comenzó en los años 70, cuando Casimiro Zamudio formó un grupo junto a Jorge Hopkins y Francisco Vidriales. Aunque originalmente su idea era hacer rock. Con el tiempo se inclinaron por la cumbia, la tecnobanda y otros ritmos bailables que los acercaron a una audiencia más amplia.
Durante los años 80 se integró Germán Román como baterista y segunda voz. Y aunque grabaron algunos discos en esa década, el éxito rotundo llegó en los 90 gracias a temas como “Ramito de violetas” y su icónico baile del caballito.
En ese entonces, aún se hacían llamar Grupo El Mexicano, pero en 1992 adoptaron el nombre que los catapultó a la fama: Mi Banda El Mexicano.
La separación que lo cambió todo
A comienzos del nuevo milenio, las tensiones internas, particularmente entre Casimiro Zamudio y Germán Román, llevaron a una separación definitiva en 2001. Lo curioso es que, tras la ruptura, ambos siguieron caminos musicales, pero sin soltar el nombre original.
Aunque en un principio ambas propuestas coexistieron con cierta distancia, las disputas por el uso del nombre no tardaron en escalar.
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El pleito legal llegó. Hacia finales de los 2000, Germán Román presentó un documento que lo acreditaba como el propietario del nombre Mi Banda El Mexicano, al haberlo registrado oficialmente en 2002.
Esto derivó en una denuncia penal contra Casimiro Zamudio, quien fue citado por la entonces PGR por un supuesto uso indebido de marca. Según declaraciones del propio Zamudio en 2021, él logró defenderse alegando que Román no era la figura fundadora determinante del grupo.
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Hoy en día, los dos proyectos siguen en pie, y ambos reclaman su parte del legado de Mi Banda El Mexicano:
Aunque el conflicto legal por el nombre no ha concluido del todo, ambos lados han mantenido vivo el espíritu del grupo, aunque desde trincheras distintas.